AFICIÓN DEPORTIVA MASTERS Y WTA 1000,SUPERTENIS Dominic Thiem, un infierno sin salida

Dominic Thiem, un infierno sin salida


Dominic Thiem , que sigue sin reencontrarse dos años después de su vuelta al circuito, ha fijado esta temporada como su última oportunidad para intentarlo

Los más fanáticos de la raqueta recordarán su primer partido ante Rafa Nadal en el Rolland Garros de 2014. Un jovencísimo Dominic Thiem, que ya apuntaba maneras, retaba al rey de la arcilla en su casa, la Philippe Chartier. En aquella ocasión Rafa no daría opción al austríaco y, en apenas dos horas, le asestaría un duro correctivo que Thiem tomaría como una gran enseñanza.

Su ascenso fue meteórico, levantando un Grand Slam en Nueva York y proyectándose como un futuro nº 1. Y, justo cuando mejor estaba, una lesión de muñeca en Mallorca truncó por completo todas sus aspiraciones. Era la primera ronda del torneo mallorquín el cual sirve a muchos jugadores como preparación para Wimbledon, aparentemente sin mucho trasfondo, pero que Thiem recordará toda su vida.

El desgarro en su muñeca derecha le tuvo fuera de las pistas prácticamente un año, perdiendo por completo el ránking, pero confiando en que rápidamente escalaría puestos. Sin embargo, no fue para nada así, pues el centroeuropeo tardó más de tres meses en encadenar tres victorias consecutivas. Ahora, dos años y mucho sufrimiento después, se pone un límite: “Si termino el año en el puesto 100 tendré que considerar si esto vale la pena”.

Sus comienzos y explosión

Las primeras apariciones de Dominic en ATP datan del año 2013, aunque por aquella época todavía intercalaba con ITF y Challengers. En 2014 ya consigue disputar el cuadro principal de todos los Gran Slam a excepción de Wimbledon, llegando incluso a superar tres rondas en Nueva York. Su evolución, lenta pero segura, no recuerda a las de Alcaraz o el Big four, pero sí a la de los grandes tenistas que maduran con el tiempo.

Sus primeros títulos arribaron, todos ellos sobre arcilla, arribaron en 2015. Gstaad, Umag y Niza vieron nacer al posible sucesor de Nadal sobre el polvo de ladrillo, pero su verdadera explosión se dio en 2016. Buenos Aires presentaba un cuadro impropio de un 250, Nadal, Ferrer, Almagro, Isner, Fogini, Mónaco…pero fue Dominic Thiem quién levantó el título. Derrotó al menorquín en tres semifinales en tres sets y a Almagro, que venía de dejar por el camino a Ferrer, en la gran final.

Buenos Aires le dio la confianza definitiva para creérselo y, sin hacer excesivo ruido, se convirtió en un habitual de las segundas semanas en los Grand Slams. Tal es así que, de no haber sido por Rafa, podríamos estar hablando de un triple ganador de la Copa de los Mosqueteros. El austriaco disputó una semifinal y dos finales de Rolland Garros entre 2017 y 2019, siendo en todas ellas desbancado de forma clara por su bestia negra.

La confirmación de la estrella austríaca

Las finales perdidas son, simplemente, una pequeña mancha dentro de una brillante época por parte de Dominic Thiem. Su hermoso revés a una mano y los envidiables desplazamientos en el fondo de pista le hicieron la cabeza visible de la denominada Next Gen. Un juego que comenzó a desarrollar también sobre pista dura, aunque sí que es cierto que la hierba fue siempre su asignatura pendiente.

Tal fue su impacto que el Big 3 se ha tenido que rendir ante él en algún momento de sus carreras. “Es uno de los mejores reveses del circuito”, dijo Federer, con quién tiene un H2H positivo. “No creo que haya vivido muchos partidos en mi carrera en los que un tenista se juega cada punto de esta manera”, declaraba Novak tras perder ante él en el torneo de maestros de 2019. “Es un gran tipo, uno de los mejores del circuito”, comentó Rafa, con quién enlaza una gran amistad.

Un crecimiento que tuvo su clímax en el US Open de 2020. Un torneo que será recordado, a ojos del gran público, por la descalificación de Djokovic, y que albergó la confirmación de una estrella. Thiem se llevó su primer Grand Slam en una épica final ante Zverev, convirtiéndose en el primer Next Gen en ganar un torneo de tal índole y en el quinto tenista que remonta dos sets abajo en una final desde el comienzo de la era Open. Una lista en la que también ha entró Sinner hace apenas una semana.

El infierno de la lesión

Todo iba viento en popa para el austríaco: top 3, ídolo de su país y con un futuro prometedor. Sin embargo, los problemas para Thiem comenzaron desde el momento que levantó el título en Flushing Meadows. “Me sentí totalmente vacío, fue como si conseguir algo que llevaba tanto tiempo persiguiendo hiciera que se esfumara todo el sentido de la vida de tenista”, comentó sobre ello meses más tarde. Un declive psicológico que le llevó a tocar fondo con la lesión.

Durante los meses de recuperación ha reconocido en varias ocasiones haber estado a punto de retirarse, pero la parte más dura ha llegado en su regreso. En 2022, pese a ganar muy pocos partidos, acabó el año con mejores sensaciones apuntando algunos expertos que en 2023 volvería a ser el mismo de antes de la lesión, algo que todavía no ha sucedido.

Dominic Thiem

Una temporada, la del pasado año, con muchas sombras y una única luz, la final disputada en Kitzbuhel, muy cerca de su casa. Allí, en agosto, volvió a sentir lo que es un luchar por un título, aunque Báez le impidiese levantarlo delante de su gente. Quizás ha sido la última vez que hemos visto sonreír al austríaco, pues desde entonces deambula por las pistas como si le hubieran robado el alma.

La situación actual, y una posible retirada en el horizonte

La paciencia de Dominic Thiem se está empezando a agotar y cada vez le quedan menos energías en el combustible para seguir intentándolo. El austriaco no encuentra el camino para solucionar sus problemas, lo intentó cambiando de entrenador y su decisión no repercutió de manera positiva en su juego. A punto de darse por vencido, fija la temporada vigente como su última oportunidad de volver a la élite, o sino pensará en una posible retirada.

“Lo veo como la última oportunidad, ya han pasado dos años desde que la lesión y terminé el 100 o algo así en 2022 y el 98 el año pasado. Si termino el año en el puesto 100 tendré que considerar si esto vale la pena.  Nunca he hecho esto por dinero. No soy una persona que le dé mucho valore al dinero. Siendo honesto, no me importa mucho ese tema. He estado buscando las sensaciones durante mucho tiempo, como si fueran partido”, comentaba tras su eliminación en el Open de Australia.

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